La Marchista de la Ciudad de la Luna

Sencilla, amable, relajada, sonriente y muy cálida, así encontré durante esta entrevista a Sandra Galvis, la marchista de Chía que pertenece a esa pequeña élite de atletas de esta disciplina en nuestro país.

Sandra nació prácticamente de la mano del deporte, sus padres y tíos competían en ciclismo por lo que sus hijos los seguían en lo que encontraron más fácil, el atletismo. Desde los 12 años esta niña juiciosa y disciplinada compitió y pasó todas las pruebas de esta modalidad, hasta que el entrenador Rolando Ortiz vio sus capacidades para la marcha y la enrumbó por este camino.

Así fue como comenzó su carrera en la categoría infantil y llegó a competir con excelentes resultados en los Nacionales. Luego, con el entrenador Diego Díaz, fue campeona nacional juvenil y participó en los Suramericanos y Panamericanos que la proyectaron a trabajar a largo plazo.

Ese esfuerzo, dedicación, trabajo con el entrenador y los óptimos resultados los condujeron a programarse cada año para hacer el llamado ciclo Olímpico, ciclo que se realiza compitiendo en los 20 km y obteniendo buenas marcas en Nacionales, Bolivarianos, Suramericanos, Centroamericanos y Panamericanos.

Bien ranqueada en Colombia

Desde el 2013 Sandra ocupa el segundo lugar, fue medalla de oro en los Centroamericanos de Puerto Rico 2010 y aunque no pudo terminar por lesión, en los Olímpicos de Rio de Janeiro en el 2016, se ha impuesto el reto de estar siempre en uno de los dos primeros puestos nacionales para asegurar su sitio en las mejores competencias del mundo.

Después del impasse del 2016 y con una rehabilitación apropiada, Galvis ganó el campeonato Nacional de este año en el Meta; pasó igualmente por el Panamericano de Lima en el que ocupó el quinto lugar y, en Podebrady (República Checa), obtuvo medalla de oro. Su clasificación para el Mundial de Londres fue con un tiempo de 1:30. “Mi mejor marca personal y después de una lesión, fue motivante”, dice.

Un mes antes de competir en el Mundial de Londres viajó a Pontevedra (España), con los entrenadores Marcelino Pastrana y Diego Díaz y, sus seis compañeros de la selección Colombia. Dos de ellos iban a competir en los 50 km, y las tres mujeres y los dos hombres restantes en los 20 km. De este último grupo salió la medalla de oro para nuestro país, con Éider Arévalo. La marca de Sandra fue de 1:31:13 y su puesto el 17. El clima, por la temporada de verano, no fue su aliado.

¿Qué viene ahora para esta talentosa mujer? En noviembre inicio otra vez el ciclo Olímpico con los Bolivarianos de Santa Marta, dice. Sus ojos y sus piernas ya están puestos en Tokio 2020.

¿Recibe apoyo esta disciplina? En Colombia faltan semilleros y escenarios apropiados para incentivar a los niños. En muchos municipios del país no hay recursos para que asistan a eventos. ¿Cómo estamos en Chía? Aquí contamos con muy buen apoyo -dice- hay muchos escenarios, las salidas y lo que necesitemos lo tenemos sin ningún tipo de problema. Cuando el departamento no lo hace, Chía siempre nos respalda, es uno de los mejores municipios en apoyo, a nivel nacional.

Galvis pertenece a la selección Colombia desde el 2013 y recibe igualmente apoyo para los viajes internacionales, hidratación, vitaminas y una asignación mensual con el programa Deportista Apoyado.

Agradecida con la vida, con su familia, con Chía y con Colombia, así es esta pequeña pero gran mujer nacida en la ciudad de la luna, pedagoga infantil, disciplinada a más no poder, que disfruta estar reunida con su familia “así sea para tomar tinto y conversar”; le encanta la bandeja paisa, leer novelas, bailar merengue y gozar de los viajes de placer y de competencia al lado de su compañero y entrenador, Diego Díaz.

¿Un consejo para esos niños que vienen detrás en este deporte? Que les guste, que lo practiquen con amor, que sueñen y se propongan metas grandes y paso a paso luchen por cumplirlas con dedicación, entrega y amor, para que todos les salga bien, y ante todo… humildad, obviamente.

 

 

 

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