Las Golosinas de Antaño en Chía

Almojábanas, pandeyucas, mantecadas, brevas con arequipe, colaciones, empanadas de arroz, arroz con leche, masato de arroz, panelitas de leche y muchas otras delicias nos hacen evocar las salidas de paseo los domingos, hacia el norte de Bogotá, para luego arribar a Chía y dar rienda suelta a nuestra glotonería.

Corría el año 1958 cuando Anita Neira y su esposo, el profesor de idiomas Jorge Parra, llegaron a Chía. Su esposo como profesor y ella como ama de casa recién casada. Pensando en ayudar a sostener la economía familiar abrieron entonces La Cigarra, una pequeña tienda situada en un rincón de la plaza principal. Han pasado cincuenta y nueve años y el negocio continúa. Él ya falleció y ella sigue detrás del mostrador atendiendo con la misma calidez de siempre.

“La plaza era entonces como una placita de mercado. Las flotas llegaban y salían desde aquí. Había piqueteadero, miscelánea, granero principal, Inspección de Policía,  cárcel y  tesorería. Éramos muy pocas familias y todos nos conocíamos, la gente era muy decente y nos tratábamos con respeto”, recuerda con nostalgia doña Anita, una mujer trabajadora, amable, cálida y sencilla; madre de siete hijos, abuela de 15 nietos y bisabuela de dos.

Quien llega a Chía y no entra a probar los exquisitos bocados de la Cigarra, no termina de conocer bien la Ciudad de la Luna. Es un lugarcito que nos recuerda la Chía de ayer, con sus mostradores antiguos y sus tradicionales productos: las almojábanas, los pandeyucas, las brevas con arequipe, el masato, las panelitas de leche, elaborados todos con los secretos de las abuelas.

Las mantecadas son fabricadas con la receta original de su mamá ya fallecida. Esos deliciosos productos ahora son preparados por su hermana Elvira, lo mismo que el masato de arroz, las brevas con arequipe y la avena fría.

Así es que venga a Chía y disfrute de este típico y cálido lugar, vale la pena visitarlo.

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