El año de Margarita Arredondo

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Juiciosa, comprometida, estudiosa, seria, frágil pero fuerte y amable pero tímida; y eso sí, muy generosa, así podemos describir un poco a esta joven mujer emprendedora que comenzó a estudiar medicina veterinaria y casi al final de la carrera se dio cuenta que lo suyo era la cocina. Y sí que era la cocina y cómo ha luchado para demostrar que esa fue una buena y sabia decisión.

Y es que este año, además de haber sido invitada a Terra Madre 2918 en Turín (Italia), ganó en Chía ‘la mejor receta del maíz’ preparando unas empanadas elaboradas con la reducción de una sopa o mazamorra de tallos propia de la región. Participó igualmente como expositora (con el chef Pedro Socha, un joven cocinero del Resguardo Indígena) en la tarima del Festival Gastronómico del Municipio, al lado de varias figuras de talla internacional y de algunos ganadores de Master Chef Colombia, eventos estos de la Dirección de Turismo. Y para culminar su productivo año se ganó, por estos días, el premio municipal de Estímulos a Cocinas Tradicionales, otorgado por la Dirección de Cultura.  Se puede decir que en 2018 Margarita Arredondo recogió una muy buena cosecha.

¿A qué se debe todo este éxito?

Para su mamá Martha Lancheros, “Margarita desde muy niña mostró interés en buscar lo que le gustaba, fuera el fútbol, la música o la veterinaria. Durante su tiempo de colegio era una líder, una niña que siempre estaba dispuesta a dar lo mejor de ella. Yo nunca imaginé que tuviera tan claro lo que quería ser. Su entrega y esfuerzo hace que este año esté recibiendo los frutos de su trabajo, nada se le ha dado regalado, todo lo ha logrado por su perseverancia y constancia. Es una mujer emprendedora, con mucha visión, me asusta cuando me dice ‘mamá estoy pensando’ porque es demasiado creativa por eso es muy difícil para nosotros no apoyarla como familia, porque también para ella, nosotros somos lo más importante en su vida”.

Así es, ella es una mujer creativa, con una imaginación que vuela para crear y crear eventos en torno a lo que más ama que es el rescate de la ancestralidad a través de la cocina. Margarita acaba de cumplir 30 años y va liderando un grupo de jóvenes que cocinan, hacen música, imágenes, etc. y viven con ella su pasión por este arte, son ‘Gastrocultores’ según su definición. Viven para “creer, vivir, soñar y persistir” dice.

Apasionada por la cocina, por rescatar, resaltar y mantener los sabores de la comida, sobre todo la que recibió como herencia, esta joven cocinera lidera además el restaurante familiar llamado Palo de Agua, lugar donde da rienda suelta a todo lo aprendido, donde trabaja a la par con sus padres Martha Isabel Lancheros y Jairo Arredondo Prieto. “Mi pasión y entrega por la cocina se la debo al legado de mis padres quienes me enseñaron los secretos de la buena comida, de luchar por las cosas que uno quiere, de trabajar y madurar para poder hacer realidad lo que hoy soy y es Palo de Agua”.

Pero, en Palo de Agua además de ofrecer comida típica de la región, también realiza cenas clandestinas en las cuales los diferentes platos, herencia de los antepasados cundiboyacenses, van servidos por pasos y en cada paso se vive, se saborea y se experimenta una nueva experiencia.

Con ella todo es posible, un día atiende a sus comensales en Palo de Agua, otro día sale a las Ferias, otro más dicta charlas, otro viaja a Europa, uno más está en una tarima recibiendo un premio y, bueno, en el tiempo que le queda libre pone a volar su imaginación para crear una nueva propuesta. Y mientras esto sucede tiene sus propios polos a tierra, sus padres, su hermano Diego Felipe y sus sobrinas, Catalina y Alejandra, a quienes ama con toda el alma. Esta es Margarita Arredondo.

 

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