El Puente del Común en el Bicentenario

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La iniciativa del gobernador de Cundinamarca Jorge Rey Ángel, de convertir el Puente del Común en un parador turístico, sería desarrollada a propósito de la conmemoración del Bicentenario de la Independencia cuya ejecución contaría con la participación del Gobierno Nacional. Para ello fue instalada una mesa técnica y legal que se encargará de irle dando forma al proyecto.

El tema se desarrolló en una sesión del Comité del Bicentenario, en donde fue viabilizada la iniciativa cuyo propósito es el de implementar el Centro de Atención Ambiental Turístico que, entre otras cosas, permita elevar el Puente del Común a monumento de interés cultural y patrimonial.

Del Comité forman parte las secretarías de Planeación, Prensa y Comunicaciones, Educación, Agricultura, Función Pública, el Instituto de Infraestructura y Concesiones de Cundinamarca – ICCU- al igual que el Instituto de Cultura y Turismo de Cundinamarca – Idecut, quienes se encargarán de fijar un cronograma de trabajo y marcar la ruta a seguir para cristalizar el proyecto.

El Puente del Común es la joya arquitectónica e histórica del municipio de Chía

Existen varias versiones sobre el significado de su nombre, una dice que lo debe a los comuneros santandereanos que llegaron hasta él y fueron engañados por el obispo de aquel entonces para que regresaran a su tierra y luego ser exterminados. Otra versión cuenta que fue construido para que sirviera de vía de comunicación entre Santa Fe de Bogotá y los pueblos del norte.

Cuenta la historia que este sólido puente de cal y canto sobre el río Funza o Bogotá ilustra muy bien el nombre de Ezpeleta por las obras públicas que éste ejecutó. “De su construcción fue encargado el ingeniero don Domingo Esquiaqui y costó más de cien mil pesos; al puente se dio el nombre de el Común, y para completar la obra proyectó el magistrado abrir un camino recto que uniese aquél con la alameda de San Diego en las afueras de Santa Fe” (Gerardo Arrubla).

Los planos de la famosa obra fueron encomendados al dibujante de la Expedición Botánica del sabio Mutis, Francisco Dávila. La obra de estilo romano, está construida por grandes bloques de piedra labrada y a uno y otro lado de la vía tiene un parapeto que se extiende en más de cien metros a cada lado. Tiene cinco arcos de luz y a las entradas se hallan cuatro columnas de piedras labradas que tienen grabadas, con caracteres de la época y en tinta roja, las siguientes leyendas: “Reynando la magestad del señor D.Carlos IV. Y siendo Virrey de este nuevo Reino de Granada el Exmo, Sr. D. Josef Ezpeleta y Galdeano se construyó esta obra del puente y sus camellones en 31 de diciembre de 1792” y “a dirigido esta obra el señor D. Domingo Esquiaqui Tnente. Coronel del RI. Cuerpo de Artillería y Comandante de la Plaza y Provincia de Cartagena de Indias, siendo Diputado por este ilustre cabildo, el Regidor Sr. D. Josef Caycedo.”

“En 1910, con ocasión del centenario de la independencia de la República, el cabildo de Chía hizo fijar en el parapeto del puente cuatro placas de piedra en honor de España, del padre Bartolomé de las Casas, de los fundadores de la República y de los Comuneros. En la parte central del Puente se ven dos semicírculos, que ensanchan el paso del puente y que fueron hechos para que la carroza del Virrey, quien venía con frecuencia hasta este sitio en viajes de paseo, pudiera dar cómodamente la vuelta y regresar a Santa Fe Bogotá.”

A principios del siglo XX, fue muy famoso el paseo entre el sitio del Puente del Común y Puente Grande, ya que un comerciante de la época  llamado Pedro Pablo Calvo estableció navegación por el río en un pequeño barco de vapor al que llamó “Quimbark”.

Hoy el Puente pasa casi desapercibido por la monumental obra de arquitectura que levantó la Universidad de La Sabana y que le dio otro matiz a esta parte de la Sabana de Bogotá.

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