Juliana Arbeláez Pieroty, la chef pastelera de La Farfalla

Comparte en tus redes

Juliana Arbeláez Pieroty estudió gastronomía en el Politécnico Internacional y profundización en alta cocina y management gastronómico en la Escuela de Gastronomía Mariano Moreno. Sus estudios, experiencia y habilidad en este oficio, han hecho de esta joven una mujer diestra y muy capaz de meterle el ‘diente’ a cualquier tema de la cocina.

Su experiencia por ejemplo en el hotel Rosales Plaza de Bogotá, fue con el servicio de la carta, con los eventos, en porcionamiento y almacenamiento de productos cárnicos y en la elaboración de los postres y galletas para el desayuno y el almuerzo de los huéspedes. En el restaurante alemán Edelweiss de Cajicá amasó y horneó, durante un buen tiempo, el pan hecho con la cerveza artesanal producida en el restaurante, y era la preparadora oficial del apfelstrudel, el postre estrella del lugar.

Trabajando con su hermana Camila, diseñadora gráfica y responsable, entre otras, de toda la imagen de La Farfalla, la exitosa empresa familiar, fundada por su mamá Lucía Pieroty, y ubicada en Chía.

A estas y otras experiencias se sumó la de trabajar con el programa de inclusión, para personas con problemas de aprendizaje, de la Escuela Mariano Moreno. «Mi labor era acompañar a las personas a sus clases prácticas de cocina, panadería y pastelería y desarrollar junto a ellas un producto para su independencia económica», dice la joven chef.

¿Cómo llegaste entonces a ser chef pastelera?
Todo el amor por la cocina y la pastelería empezaron en casa. Cuando era pequeña mi mamá siempre hacía postres y tortas para nosotros en las fechas especiales. Al terminar el colegio tuvimos un restaurante familiar pequeño, de pastas y postres, por lo que decidí estudiar para hacerme cargo de él. Con el tiempo empecé a inclinarme más por la pastelería y las mesas dulces .

¿Cuál es tu fuerte en la cocina?
Siempre ha sido el montaje de platos y manejo de colores en ellos.

¿Cuál ha sido el mejor momento en tu profesión?
Estudiando, al poder manejar nuevas técnicas, y el conocer pasteleros y cocineros de corazones grandes con conocimientos asombrosos.

¿Cual ha sido tu relación como chef con Chía?
He encontrado una variedad de ofertas gastronómicas con historias y tradición. Es un pueblo lleno de gratas sorpresas con ofertas de todo tipo. Chia lo tiene todo.

¿Qué estás haciendo ahora?
En este momento soy la cabeza de la pastelería La Farfalla, un negocio familiar que empezó en el 2010 como una idea de trabajo para toda la familia y hoy es una bonita realidad.

¿Qué productos ofrece La Farfalla?
Tenemos tortas personalizadas y mesas de postres para eventos con brownies, galletas, cake pops, donas horneadas, fresas con chocolate y ramos de flores y fresas con chocolate. También ofrecemos productos especiales sin gluten, veganos, y aptos para diabéticos.

¿Qué metas tienes?
Mi meta más importante en el momento es abrir puntos de venta de la pastelería, ya que solo hacemos sobre pedido. Quiero poder darle a nuestros clientes la oportunidad de tener un lugar bonito y agradable donde puedan disfrutar nuestros productos cuando lo deseen.

¿Cómo ves la gastronomía en Colombia?
Cada vez tenemos más reconocimiento en el mundo y somos tan diversos en todas las regiones, que es un orgullo toda nuestra tradición.

Al momento de esta entrevista Juliana y La Farfalla, ya trabajan en sus productos navideños que son ofrecidos individualmente para que cada cliente arme su propia ancheta, adicionándole conservas y dulces preparados por ellos artesanalmente.

Y para finalizar, cuéntanos cuál es tu mejor entrada, tú mejor fuerte y tu mejor postre…
Mi mejor entrada es el ceviche de langostinos con leche de coco, como fuerte el risotto de hongos y queso azul y como postre la torta de zanahoria con helado de mora y pimentón.

Y así cerramos esta entrevista, que hace parte de la serie de jóvenes cocineros de Chía, con Juliana Arbeláez Pieroty, una chef pastelera y cocinera de alta gastronomía, que se describe como «una persona activa, responsable, ágil, formal, educada, capaz de trabajar en grupo con liderazgo, demostrando habilidad conocimientos y productividad en las funciones designadas», y… ¡sí que damos fe de ello!

Deja un comentario