Bajo la lluvia cálida de Patricia Castañeda

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“Cualquiera que diga que la felicidad la trae el sol es porque nunca ha bailado bajo la lluvia”, así resume Patricia Castañeda el contenido de su maravillosa empresa, Diluvio Raincoats, lugar donde ella diseña telas y elabora, con especial cuidado y amor, gabardinas, chaquetas, bolsos y morrales, objetos que expresan el verdadero sentido de su exitoso emprendimiento.

Y es que Patricia nació con el ADN de la moda. Desde pequeña pedía que le regalaran maniquíes para vestirlos. Su pasión siguió intacta hasta que tuvo que decidir qué carrera estudiar y su opción clara fue Diseño de Modas, carrera que para la época era prácticamente desconocida. Ingresó entonces al IDEC, una exclusiva escuela de diseño de propiedad de Cecilia Iregui de Holguín, (muy conocida en Chía por ser la promotora de los famosos tapices de lana virgen) y cuya directora, Inés Gutiérrez Yepes, fue la primera mujer colombiana que viajó a París a estudiar Moda.

«No era fácil estudiar en IDEC pues era una escuela costosa y elitista pero dije en mi casa que era lo que quería y les prometí que iba a luchar para salir adelante con la carrera», dice con cariño al recordar el apoyo incondicional de sus padres. Luis Manuel Castañeda, el papá, pronosticó entonces que ella iba a ser «la gallina de los huevos de oro de la familia».

Y con ese amoroso apoyo familiar comenzó a recibir una educación privilegiada pues era personalizada, y lo mejor, con maestros que se habían educado en el exterior. Su tesis, sobre el oro de la cultura Quimbaya en trajes de fantasía, fue laureada. Su portafolio le sirvió para ingresar al taller de Creaciones Mercy, de Elvira de León, lugar de moda por la época, pero al que logró darle un vuelco en diseño, costura y color. Trabajó también como asesora de imagen y moda en John Casablancas.

Con esta experiencia tuvo la fortuna, con Ricardo Pava, Hernán Zajar, Olga Piedrahita, Samy Abergel y Luz Ángela Navas, de apoyar con su conocimiento y enseñanza la creación de la reconocida Escuela de Diseño de Moda de Arturo Tejada. Vino después el montaje de su taller privado de alta costura el que dejó para casarse y embarcarse a Europa por el trabajo de su esposo. Nacieron sus dos hijos y, además del hogar y la crianza, se dedicó a recorrer ferias y eventos y a estudiar Mercadeo de Moda en Luxemburgo.

Volvió al país y entre asesorías a colecciones en varias empresas y la academia, sacó un año sabático para hacer estudio de mercado y lograr descifrar cuál era su ruta de vida profesional. Entonces, el bombillo se prendió en una tarde de lluvia en que se puso su gabardina negra para salir y pensó que no había visto gabardinas alegres, de flores, que fueran de colores.

Emprendió entonces un arduo trabajo recorriendo textileras, talleres de costura, empresas de estampado y encontró lo que necesitaba para dar rienda suelta a esa creatividad que la perseguía desde niña. El primer resultado fueron las gabardinas de colores con telas especiales elaboradas con sus propios diseños. ¿Qué las hace diferentes? «El diseño, no hay telas iguales en el mercado, y también el proceso de estampado, ya que van selladas con el nombre de mi empresa, no uso marquillas, son exclusivas», dice orgullosa.

Con las gabardinas y chaquetas alegres y coloridas, con capota extraible, que se adaptan a cualquier temperatura por ser de alta tecnología, vinieron las botas también impermeables y que hacen juego a la gabardina; luego los tenis y los morrales y con esos productos tan exitosos llegaron las invitaciones a exclusivas ferias de diseño reconocidas como Eva Boulevard, en el parque de la 93 y Boho Expo en Usaquén, en donde ya tiene un punto de venta permanente.

«Peldaño tras peldaño, a pie firme», como ella misma dice, es la forma en que ha construido esta empresa que da empleo a una familia completa de Cajicá y tiene además satélites en Chía. Una empresa hecha a pulso por esta trabajadora y creativa mujer que sueña, y está a un paso, de llevar sus productos a Italia, España y México. Mientras, nos cuenta que en estos momentos necesita inversión para poder tener un buen stock de telas en su taller ya que el proceso de diseño y estampado dura mes y medio, antes de que cada tela sea cortada. «Lo mío es un producto bien pensado», dice con seguridad.

Luchadora, disciplinada y malgeniada a veces, porque su ritmo es acelerado y está convencida que lo que hace lo tiene que hacer divinamente; amante de la buena mesa y de los viajes; consentidora madre de sus dos hijos Isabela y sebastián; la mejor hermana de Martha y Luis Francisco; la excelente hija de Luis Manuel y Etelvina (qepd); así es Patricia Castañeda una mujer que su hermana define como «de armas tomar pero noble, de un corazón inmenso y solidario»; una empresaria que se va a vender gabardinas a ¡Barranquilla! porque fue invitada especial a Eva, la feria para la mujer más sofisticada que se está haciendo en Colombia. Una mujer que supo hacer empresa y vende sus hermosos productos elaborados para el frío, hasta en ‘tierra caliente’.

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