Ana, la Guardiana del Campo en Chía

0
75

Ana es una mujer seria, sencilla, generosa con su conocimiento, amable pero distante y ante todo sabia en sus quehaceres cotidianos. Cuida un ternero, un montón de gallinas (más de 100), ama y habla con pasión de sus matas, hortalizas y aromáticas, cocina y le queda tiempo para urdir la lana que lleva después al telar para fabricar abrigadas chaquetas y hermosos chalecos.

Ella es de las últimas y contadas mujeres que velan por el campo de Chía, que se niegan con tranquilidad a aceptar el desarrollo de un pueblo de origen campesino que hoy está en transición a pequeña ciudad con edificios enormes y veloces avenidas. Ana es la esposa de Pedro Socha, el hombre que fue gobernador por muchos años del Resguardo Indígena, y madre de cuatro hijos, Sandra Milena, Annie Andrea, Pedro Andrés y Estefanía.

Ana Montejo vive en este campo hace 35 años, desde que contrajo matrimonio con Pedro. Su vida campesina la inició cultivando hortalizas y aromáticas. Llegó a tener tantas y tan desconocidas que se convirtió en referente y escuela de estudiantes de estas ciencias. Las heladas, inundaciones y el que los viveros comenzaran a cultivar para exportar hicieron que mirara a otro emprendimiento. Llegaron entonces las gallinas y las artesanías.

Aún así, en su finca encontramos plantas medicinales como manzanilla, ruda, toronjil e hinojo; aromáticas como cidrón, romero, yerbabuena y ajenjo y especias como orégano, laurel, tomillo y estragón ruso, entre otros muchos otros, o unos buenos tomates de árbol, uchuvas, moras y papayuelas.

Diariamente podemos ir a comprar huevos grandes y frescos, tomar una aromática, encontrar un ungüento para los dolores o probarse una chaqueta para estos fríos. Próximamente encontraremos comida del campo preparada por las prodigiosas manos de su hijo Pedro Andrés, chef de muy buenos e innovadores platos. A esta labor se suma el que Ana también es la representante legal de Liquira (mantilla), Asociación de artesanos mhuysqas de Chía, una red de mujeres que anualmente son invitadas a exhibir y vender sus productos en Expoartesanías.

Ana ¿y qué va a pasar con su finca con este desarrollo tan apresurado de Chía?

«Armonizar con árboles. Vamos a sembrar una gran variedad de árboles nativos para el oxigeno y crear un ambiente acorde con la construcción», responde con la pasmosa tranquilidad de una mujer que vive, ama y disfruta del campo, su campo, su rincón de amor en medio de una Chía que se debate entre pueblo y ciudad.

¡Así es Ana!

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí